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ITACA

ITACA

(traducción del italiano por Nino Famà)
1
Yo soñaba en las olas del Longano
el atraco a la isla invisible
de los ángeles.
Los remos se hundían en los remolinos
de los hipogeos marinos
donde rugía la Orca intrépida
y de la playa de terciopelo dorado
vorágines de cantos irresistibles
gorgeaban en la órbita del cielo.
En el cenagal de la playa de Marchesana
colgado a los rompeolas de las nubes
dentro del deslumbrar del sol matutino.
estaba a la espera de un canto de Sirenas;
estaba solo, delante de mi el desierto
en el cerco, de guirnaldas ensangrentadas,
en los asfaltos de las ciudades asustadas
el grito de Caín todavía vivo
“Vamos a los campos;” luego el diluvio
inundó también el sagrario de la parroquia
mientras el Arca arriesgaba hundirse.
El siglo mutilado iba cuesta arriba
desaparecida la isla encantada
en el mar arreciado por la tormenta
El llanto hería los ojos cerrados
y la esperanza perdida de Kavafis
aún vibraba en la escucha.
Cattafi en el labio del cráter
más allá de la curva imposible,
detrás del promontorio
la curva de las emboscadas
que nunca “superó persona viva.”
“Ah! Bartolo, Bartolo” grité
“cómo podrá la proa inerme
cruzar la trampa de las aguas
del reino de Adelasia posesiva
la que engulló en hidras de pasión
marineros audaces, héroes y dioses” ?
El viento de la mente incrédula
hojea otras páginas del alma
la pupila de ansias metafísicas.
3
Cómo estallan en el verde de los castaños
las mejillas de los finados en sonrisas
en los encendidos senderos de las espigas
enjambran por rediles y viñas de oro
de los miles antros sabor de miel;
el sol brilla en las cervices austeras,
el sudor que unta el pelo,
y por la noche vuelven al tufo de la habitación
perfumada por claveles y retama,
los ojos clavados en la cuna.
Nino, don Nicola, don Mariano
cuentan todavía cuentos antiguos,
el sueño de Nausica en el arroyo
de aguas transparentes “de Bunata”;
la búsqueda obstinada del Tesoro;
y luego largos suspiros de años
hasta los anhelados días de la esperanza
el Cristo en el hondo del corazón
llenó de lágrimas y suspiros
calientes estaciones y fríos inviernos.
4
Se abrazan en el hielo de las tumbas
las palabras entretejen círculos en las quebradas
de un tiempo disuelto en el alma
y yo escucho de nuevo las épocas perdidas
en los peldaños de la galería de la infancia
los cantos de las ninfas enamoradas
en espera de la vuelta de los héroes
en el crujir entre las ramas de Teócrito y “Píscopo”.
5
Me levanto, estoy a punto de salir,
ejadme libres las manos,
dejadme abrazar la tierra
que rueda en el llanto de las estrellas,
dejadme los ojos palpitar
más allá de las lágrimas ahogadas en la oscuridad,
mi rostro ondea en el vacío
como el viento en los verdes capullos
de almendros y de azahares,
dejadme ahora rodar
como frágil hoja vacilante
sobre el horizonte superfluo del corazón
de este tiempo conjunto a bocas áridas,
mientras penetro en la cortina de la noche
y estrecho vuestras manos inaccesibles
que me revelan en las arrugas de mi pensamento
el secreto de la “abubilla, pájaro alegre”
y dejemos brillar
en la cueva de palabras milenarias
el argénteo esplendor de la luna,
el lírico canto del Amor.
Las cálidas palabras de Cassata,
en el cuarto piso de la catedral
en el Agosto de asfalto en la playa
asediada por los desiertos rascacielos,
disuelven memorias dolorosas
de un tiempo sin paz.
aferrado al escritorio de la historia
yo me precipito en un vacío de deshechos
en el verde jardín de una edad.
El poeta en los baluartes de Elicona
tendidos sobre los senos de las lomas
puntiagudos como el muro montaliano,
de la preñada semilla de naranjas amargas
salpicada del entrelazar de los dedos,
llama hacia la isla del cielo
los sobrevivientes en los prados del Museo
donde el junque y la muela chirrian
entre las paredes del tiempo embalsamadas.

6

Yo a tus pies me pongo
entre las manecillas del reloj solar
extendidas del horizonte al mar
y te invoco, Monte Sagrado
que apagues el incendio interior
con ríos de agua pura
del manantial de los antros de Scuderi.
7
Michele, bajando del tren todavía en marcha
en la prensa de Scylla y Charydis,
ganchudo por la ostra de Tyndaris
ahora crea archipiélagos de imágenes
vive en el proscenio del teatro
donde brotan siempre nuevas flores.
Las queridas sombras ya arrolladas
por los inquietos brazos
en el cuarto de la tortura eterna
ahogan el aliento silente
en marcha en las orillas de otras islas.
8
“Tú que me escuchas,” Bevilacqua, implora
de vuelta del tormento de la crónica
de los Años de los horrores
hacia las orillas del altar para la madre,
y la madre con la voz de aire del hijo
que avanza bajo las frágiles goteras
en el ruido de los torrentes cotidianos
por un duelo lírico de voz sola
se vuelve un oasis perenne de memoria.
Los escalofríos del tiempo se mezclan
en las disonancias desgarradoras de los andenes,
se deshilachan en las cúpulas de los días
los repiques de la clepsidra de la infancia,
el silencio resquebraja rosarios de palabras
distraídas entre las flores nupciales
en fuga más allá de los vidrios del hospital
los túrgidos senos de la madre enloquecen
para el triunfo de una vida nueva,
figura no sinóptica de carne
criada por la rubia leche de su seno.
9
La pasión de la isla se infla
en la alegría oscilante de las gaviotas
que de las cuevas de Eolo reaniman
la opaca grafía del silencio;
la vida se despierta en el entorpecimiento de lo íntimo
y una vida sin vida, siempre más intensas
urgan efímeras palabras.
10
Oh! Sagrados Lares, trazad al timonel
el sendero hacia el archipiélago
que aprisiona la isla entre astillas de abusos,
la balsa trémula de las velas
en el remolino de corrientes rapiñadoras,
y el capitán se hunde en las lágrimas
de un viaje enajenante y sin brújula.
Ahora, mientras mi paso incierto
vaga entre los vértices de la luz
e inconclusas geometrías de axiomas
desbordan entre Pirgo, Limbia y Grassottella,
un ángel deslizado de la esfera del sol
redibuja en el cielo azul
el mofado amor por la isla desaparecida.
Es dulce en la voz y en la mirada
rebrillan en el carmín de los labios
palabras que creía perdidas.
“Deja a los poetas
La pasión de la isla se infla
en la alegría oscilante de las gaviotas
que de las cuevas de Eolo reaniman
la opaca grafía del silencio;
la vida se despierta en el entorpecimiento de lo íntimo
y una vida sin vida, siempre más intensas
hurgan efímeras palabras.
11
Oh! Sagrados Lares, trazad al timonel
el sendero hacia el archipiélago
que aprisiona la isla entre astillas de abusos,
la balsa trémula de las velas
en el remolino de corrientes rapiñadoras,
y el capitán se hunde en las lágrimas
de un viaje enajenante y sin brújula.
Ahora, mientras mi paso incierto
vaga entre los vértices de la luz
e inconclusas geometrías de axiomas
desbordan entre Pirgo, Limbia y Grassottella,
un ángel deslizado de la esfera del sol
redibuja en el cielo azul
el mofado amor por la isla desaparecida.
Es dulce en la voz y en la mirada
rebrillan en el carmín de los labios
palabras que creía perdidas.
“Deja a los poetas mercenarios
los amores ancilarios sin reglas,
ven, sígueme: hoy es día
de resurrección, una escuadra de ángeles
reanuda la aventura en las huellas de Ulises.
Los caballeros han vuelto de los siglos oscuros
con las sagradas reliquias de tantas historias
de victorias entrelazadas de estupor.
Juntos debemos devanar
otros jeroglíficos de libertad y de paz.”
12
El corazón silba
en los senderos de Solaria,
yo me hundo más allá de los muros de Artemisia
y Longane, Longane me resaca
en los poros de las piedras milenarias.
Una sola voz me acaricia,
el ángel en la esencia del aire
se hace voz de carne y de alma
mediterránea y mítica:
“La isla en cuya búsqueda te obstinas
no está ya más allá de las columnas de Hércules
y Venere ha desaparecido de la concha jónica,
en la límpida ceguera de Homero.
El atraco que tú persigues ahora brilla
en el latido secreto en el fondo del mar,
las almas muertas se despiertan
en la sombra de estas lomas en flor
y llaman a los vivos entre abanicos de emociones.”
Los amigos impacientes
los caballeros nos esperan en el carro,
hay que liberar la isla
infibulada en el tridente de Neptuno
hay que reescribir la historia
juntos sobre las ondas del futuro.
13
Esta noche en el océano del cielo
argentado por la trenza de la luna
el ángel timonero ilumina el camino:
“Hermanos, una nueva aventura nos espera,
sí, vamos, vamos hacia la isla,
finalmente Tú, mi Itaca,
isla perenne de todas mis vidas.”

Informazioni su Carmelo Aliberti

Carmelo Aliberti è nato nel 1943 a Bafia di Castroreale (Messina), dove risiede, dopo la breve parentesi del soggiorno a Trieste, e insegna Lettere nel Liceo delle Scienze Sociali di Castroreale. È cultore di letteratura italiana presso l’Università di Messina, nominato benemerito della scuola, della cultura e dell’arte dal Presidente della Repubblica. Vincitore di numerosi premi, ha pubblicato i seguenti volumi di poesia: Una spirale d’amore (1967); Una topografia (1968); Il giusto senso (1970); C’è una terra (1972); Teorema di poesia (1974);Tre antologie critiche di poesia contemporanea( 1974-1976). POETI A GRADARA(I..II), I POETI DEL PICENUM. Il limbo la vertigine (1980); Caro dolce poeta (1981, poemetto); Poesie d’amore (1984); Marchesana cara (1985); Aiamotomea (versione inglese del prof. Ennio Rao, Università North Carolina, U.S.A., 1986); Nei luoghi del tempo (1987); Elena suavis filia (1988); Caro dolce poeta (1991); Vincenzo Consolo, poeta della storia (1992); Le tue soavi sillabe (1999); Il pianto del poeta (con versione inglese di Ennio Rao, 2002). ITACA-ITAKA, tradotta in nove lingue. LETTERATURA SICILIANA CONTEMPORANEA vol.I,p.753, Pellegrini ,Cosenza 2008; L'ALTRA LETTERATURA SICILIANA CONTEMPORANEA( Ed.Scolasiche -Superiori e Univesità-) Inoltre, di critica letteraria: Come leggere Fontamara, di Ignazio Silone (1977-1989); Come leggere la Famiglia Ceravolo di Melo Freni (1988); Guida alla letteratura di Lucio Mastronardi (1986); Ignazio Silone (1990); Poeti dello Stretto (1991); Michele Prisco (1993); La narrativa di Michele Prisco (1994); Poeti a Castroreale - Poesie per il 2000 (1995); U Pasturatu (1995); Sul sentiero con Bartolo Cattafi (2000); Fulvio Tomizza e La frontiera dell’anima (2001); La narrativa di Carlo Sgorlon (2003). Testi, traduzioni e interviste a poeti, scrittori e critici contemporanei; Antologia di poeti siciliani (vol. 1º nel 2003 e vol. 2º nel 2004); La questione meridionale in letteratura. Dei saggi su: LA POESIA DI BARTOLO CATTAFI e LA NARRATIVA DI FULVIO TOMIZZA E LA FRONTIERA DELL'ANIMA soono recentemente uscite le nuove edizioni ampliate e approfondite,per cui si rimanda ai relativi articoli riportati in questa sede. E' presente in numerose antologie scolastiche e sue opere poetiche in francese, inglese, spagnolo, rumeno,greco, portoghese, in USA, in CANADA, in finlandese e in croato e in ungherese. Tra i Premi, Il Rhegium Julii-UNA VITA PER LA CULTURA, PREMIO INTERN. Per la Saggistica-IL CONVIVIO 2006. Per LA NARRATIVA DI CARLO SGORLON. PREMIO "LA PENNA D'ORO" del Rotary Club-Barcellona. Sulla sua opera sono state scritte 6 monografie, una tesi di laurea e sono stati organizzati 9 Convegni sulla sua poesia in Italia e all'estero.

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